lunes, 13 de mayo de 2013

Resúmen del pensamiento de Hume

Hume hace derivar todos los contenidos de la mente de la experiencia y los denomina percepciones, a su vez, éstas pueden ser:

 Impresiones (datos inmediatos de la experiencia, sensaciones) e ideas (copias o imágenes atenuadas de las impresiones). En último extremo, las ideas derivan de las impresiones y éstas de la experiencia.


Las impresiones pueden dividirse en impresiones de sensación (cuyo origen desconocemos) e impresiones de reflexión (se derivan en gran medida de las ideas).


Hay en el hombre una fuerza o impulso innato que le mueve, aunque no necesariamente, a asociar determinados tipos de ideas de tres modos posibles: Semejanza, contigüidad espacio-temporal y causa-efecto. Desde aquí se posibilitan todos nuestros razonamientos y, en consecuencia, todos nuestros conocimientos.


Sólo son posibles dos tipos de conocimiento: relaciones de ideas (expresan la relación necesaria entre dos ideas: conocimiento matemático) y cuestiones de hecho (expresan una relación arbitraria y probable fundamentada en la repetición de experiencias).


Entonces, ¿se puede hablar de algún principio necesario (metafísico)?


Hume comienza analizando el principio de causalidad. Ve que tiene que ser una cuestión de hecho, pues no hay relación necesaria entre los conceptos de causa y efecto.


¿Qué nos muestra la relación arbitraria entre causa y efecto? Sólo contigüidad o proximidad en el espacio y el tiempo, prioridad temporal y conjunción constante entre dos hechos, uno de los cuales se me presenta como causa y otro como efecto.


Por tanto, el principio de causalidad no nos muestra una conexión necesaria entre causa y efecto siendo tan sólo probable. Se reduce, por tanto, a un principio físico probable y no es un principio metafísico.


Siguiendo con su empirismo sensista se ocupa, en segundo lugar, del yo y llega a la conclusión de que el yo, no es más que un teatro donde se dan y unifican nuestras sensaciones. No podemos afirmar que exista algo más.


En cuanto a Dios, lo mismo pero agravado. La hipótesis de Dios es inútil. No es una exigencia de la vida cotidiana. Con esto, Hume, quiere hacer referencia a que nos vemos obligados a admitir como creencias para poder vivir cotidianamente, que no como conocimientos, el principio de causalidad y el yo. Pero eso no es aplicable a Dios.


Una vez que ha distinguido claramente qué es lo que podemos conocer. Hume pasa a analizar los sentimientos (pasiones) para concluir que éstas no son más que variaciones de placer o dolor. Es decir, que tienen un fundamento en la experiencia (interna). Distingue entre pasiones tranquilas y violentas, entendiendo que las últimas deben estar subordinadas a las primeras.


El objeto del estudio de las pasiones es la fundamentación de la moral. La moral, no tiene un fundamento racional, sino sentimental. Pero salva la objetividad de la ética. La ética es igual para todos porque las verdades morales se asientan en un sentimiento común de placer o dolor frente a lo mismo (humanidad). Se trata de un sentimiento de aprobación (virtud) o rechazo (vicio). Éste es el que fundamenta la moral y el que debe regular la vida moral de cada individuo, que deberá subordinar sus pasiones violentas a ésta pasión tranquila.

Bibliografía

lunes, 29 de abril de 2013

Breve resúmen sobre David Hume a partir de un video.



A partir del siguiente video podremos ubicarnos en cuanto al pensamiento de David Hume, y así seguir con el desarrollo sobre este gran filósofo el que a trascendido con su doctrina hasta la actualidad, y del que se han tomado varias ideas para poder explicar muchas incognitas en la sociedad, es así cuan importante es el estudio sobre este gran filósofo.

lunes, 22 de abril de 2013

INTERVENCIÓN DE LA RAZÓN EN EL JUICIO MORAL


Hay que tener igualmente presente que Hume no niega que la razón intervenga a la hora de crear el juicio moral, lo que niega es que sea la única que interviene, y, incluso, niega que sea el elemento más importante, pero sin llegar a negar que la razón esté fuera de la elaboración del juicio moral.

lunes, 15 de abril de 2013

Tesis utilitaristas y consecuencialistas


Hume tesis utilitaristas y consecuencialistas: las acciones deben evaluarse en función de la utilidad que reportan, en función de sus consecuencias. Quizás de un modo provocador, Hume llegó a afirmar que no había contradicción alguna en que un individuo prefiera que el mundo sea aniquilado antes de que se le rompa una de las uñas de su mano. Aunque también parte de la reflexión de Hume una corriente egoísta, lo cierto es que hay que entender sus propuestas morales dentro del contexto ilustrado, comenzando a incluir también preocupaciones sociales en su reflexión. Así dirá Hume: “Todo lo que contribuye a la felicidad de la sociedad merece nuestra aprobación”. Hume entiende a la razón como la esclava de las pasiones, que son las que, por así decirlo, marcan el rumbo de la ética. Este utilitarismo de Hume sería una de las principales influencias de Adam Smith, con el que mantuvo una intensa amistad. La economía puede interpretarse como un símbolo de la moral humeana: cada uno busca su propio interés, aquello que le proporciona el mayor placer y bienestar. Y de este afán personal surge un equilibrio en el que todos se benefician. El capitalismo encontraría fundamentos morales y de esta forma es precisamente como aparece en las obras de Hume y de Adam Smith, autor de una obra cuyo título no puede ser más significativo: Teoría de los sentimientos morales.

Al emotivismo de Hutcheson, Hume le añade ideas que después serán aún más desarrolladas por todos los pensadores utilitaristas: es relativamente fácil rastrear en las líneas del escocés lsa propuestas filosóficas de autores posteriores como J.S. Mill, J. Bentham, así como los pragmatistas americanos como William James.

En cuanto a su propuesta política, Hume no hace otra cosa que extraer las consecuencias lógicas de lo que ya hemos explicado en la ética. Critica la tradición naturalista medieval, y tampoco piensa, como Aristóteles, que el ser humano sea sociable por naturaleza. Sin embargo, tampoco se identifica con la tradición contractualista (Hobbes-Locke): conceptos como el de “estado de naturaleza” y “contrato social” son para él ficciones de la razón. La fundamentación última de la política y de todas las decisiones que se toman en este orden es la utilidad que de ella se deriva para el ser humano. El poder tampoco se legitima de modo normativo, sino que son los hechos los que lo fundamentan.

ETICA DE HUME INSPIRADA EN EL EMOTIVISMO DE HUTCHESON

La ética de Hume se inspira en el emotivismo de Hutcheson. Según esta teoría, las acciones deben ser valoradas en función del sentimiento de agrado o desagrado que generan. La ética no se puede fundar en la razón, sino en los sentimientos. La pasión, la emoción es lo que realmente mueve al hombre a obrar, y no los motivos aportados por la razón. La libertad es, una vez más, un concepto vacío: Hume niega su existencia. Para él, las éticas fundadas en la razón o las que se autodefinen como “realistas”, cometen lo que después se ha llamado “falacia naturalista”: tratan de deducir el “deber ser” (la norma o el valor moral) a partir del ser (las cuestiones de hecho). En realidad, se enfrenta Hume con esta crítica a toda la tradición naturalista, identificándose más con el convencionalismo moral que ya defendiera Ockham: no existe algo así como una “naturaleza humana” a partir de la cual puedan deducirse las normas o los valores morales. Los únicos “hechos” que pueden ayudarnos a construir juicios morales son los sentimientos o las pasiones que generan las acciones y decisiones en el propio individuo. Es “bueno” lo que despierta en el sujeto la aprobación o un sentimiento agradable, mientras que sería “malo” lo que despierta desaprobación. Las ideas de Hume son similares en este sentido a las epicureas: el placer y el dolor con orientaciones fundamentales de la moral, pero existen también otros sentimientos morales esenciales, como puede ser la compasión, que sirven de motor para la acción moral.

EMOTIVISMO

Es uno de los pilares de la reflexión anglosajona moderna sobre cuestiones morales.

 Todos los pensadores posteriores van a referirse a las ideas del escocés de una forma más o menos manifiesta, y en él se encuentran formuladas las tesis centrales de dos grandes teorías morales en las que centraremos la exposición: el emotivismo, y el utilitarismo.